Marc Prensky en Chile: ¿Cuál es tu pasión?

Inmortalizada con Marc Prensky

Inmortalizada con Marc Prensky

Cuando uno le dice “Mister Prensky” él te responde “dime Marc”. Así de sencillo y humilde es el creador del concepto de “nativo digital”. En un almuerzo entre periodistas pudimos conversar distendidamente con él. Su venida a Chile fue posible gracias al programa Enlaces del Ministerio de Educación, que lo invitó a la ExpoEnlaces 2009.

(Dicho sea de paso, en aquel encuentro vía Twitter descubrí que estaba sentada frente a @reporteropop jajaja…).

La conversación comenzó y la primera “cuña” (frase célebre que rescaté como periodista) fue: “El tiempo en los que se hablaba de tecnología ya se acabaron“… ¿¡¿¡qué?!?!? Claro, ahora todo es tecnología, vivimos en ella y el límite donde esta comienza y/o termina es tan difícil de definir.

Claro, nos decúa que hoy no se debe “enseñar tecnología”, sino que se les debe dar una actividad en la que ellos van descubriendo por sí mismos lo que tienen que hacer. Para los estudiantes es natural enfrentarse a una plataforma nueva, no les pasa como a nosotros.

De ahí saltamos a los videojuegos… sí, estábamos hablando de educación y para él no es un pecado mezclarla con el World of Warcraft, sí, ese al que “todos” juegan y del que “todos” hablan (entre comillas, porque para mí y para otros sé que no es tema, pero para otros es una necesidad, un vicio, etc…).

“Sirve para educar, porque, por ejemplo, el alumno tiene la experiencia de tomar riesgos”, decía con mucha naturalidad, mientras saboreaba temerosamente (por ser diabético) su pisco sour.

Verbo, no sustantivo

Periodistas en el encuentro de Prensky con la prensa tecnológica

Periodistas en el encuentro de Prensky con la prensa tecnológica

La clave de este nuevo mundo es aprender el “verbo” y no “el sustantivo” (lo siento fanáticas de Arjona, no iba a hablar de él :P ). Hay que aprender a “escribir” (y no aprender “Word”), o aprender a “comunicarse a través de una red social” (y no  aprender “Facebook”). En definitiva, las herramientas cambian, aparecerán muchas en el futuro, y quedarse con una sola no nos permite evolucionar, pero al aprender la acción podemos adaptarnos a cualquiera.

Nos contaba de una nueva generación que tiene por costumbre compartir sin esperar a cambio nada más que la retroalimentación. Esto también debiera incluir a los profesores, quienes al compartir pueden, entre todos, ser cada vez mejores.

La nueva educación, según él, debiera ser inspirada en la enseñanza que reciben los médicos respecto a las cirugías: ve una, haz una, enseña una. El esquema “top-down” (desde arriba hacia abajo, vertical) es bueno sólo para quien está en la cima, y, en este caso, podrían enriquecerse tanto alumnos como profesores al “horizontalizar” el esquema de una clase.

Y claro, hacía referencia también que hay tanto material complementario dando vueltas en la red, por ejemplo en YouTube, que uno puede aprender de todo por sí mismo, hasta una profesión (y dio el ejemplo de formarse como periodista, cuac…) pero, claro, ante tanta información, uno necesita una guía, y ahí está el papel del docente.

Es una cuestión de pasión

¿Cuál es tu pasión? Esa es la pregunta clave que los profesores debieran hacer a los alumnnos. Marc contaba que cuando él hacía clases, hablaba de un tema y se daba cuenta de que al decir cierta frase los alumnos levantaban la cabeza para poner atención y abrían los ojos, estaba frente a un tópico que los apasionaba y ese era el camino para llegar mejor a ellos.

¿Qué peor que un trabajo aburrido? Pues bien, lo de buscar qué le gusta a cada uno también es una tarea que deben tener en cuenta los profesores. Después de todo, sintonizar los gustos de ellos y de los alumnos puede ser un gran motor del proceso educacional.

En definitiva, todo es cuestión de saber llegar a los alumnos con lo que les gusta, sin dejar de lado los contenidos obligatorios, simplemente llegar a ellos de una forma estimulante… Prensky desafió a los profesores a asistir a todas las clases a las que asisten sus alumnos y vivirían en carne propia el aburrimiento, por lo que los llama a sintonizar con su alumnado: los nativos digitales.

(Felipe Espinoza también escribió sobre la visita de Marc Prensky a nuestro país)

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