
Esta foto fue publicada por Soledad Onetto en su Twitter
¡Sí! Soledad Onetto, haciendo gala de su condición de matea, no ha decepcionado a los twitteros y nos demuestra que realmente entendió la idea: Twitter es una vía de comunicación que utiliza constantemente para contarnos todo.
Sus seguidores tenemos exclusivos adelantos de los vestidos que usará o de su estado de ánimo (por ejemplo, su reclamo contra Tito El Bambino). Y creo que esa es la idea del microblogging.
Felipe Camiroaga, a través de su cuenta @halconmatinal nos está demostrando que va aprendiendo, pero su “partner” en Viña le lleva mucha ventaja. Cuando se tomaron un periodo de descanso antes de sus actividades festivaleras, ella dijo que volvería a conectarse en una fecha determinada y así lo hizo, pero él se demoró un poco más en reaccionar.
Muchos se preguntan ¿y qué me importa a mí que Soledad Onetto haga tal o cual cosa? ¿o saber qué vestido usará si la veré en TV? Pues bien, creo que la gracia que tiene Twitter es que no es restrictivo en lo que se refiere a número de actualizaciones y su contenido. Lo que se muestra en televisión, en un diario, o en cualquier medio, es una selección de lo que se cree que a la mayoría de las personas les interesará, puesto que los medios deben cubrir los intereses de gran cantidad de espectadores, lectores, etc.
Pero el microblogging viene a cubrir la “cola larga” o “long tail” (término que algún día les explicaré con más detalle) pero que permite que ya no sólo tengamos disponible lo “masivo”, sino que también lo “exclusivo”. Es el mismo fenómeno que permite que grupos emergentes puedan hacerse famosos a través de MySpace y tengan sus fieles fans, o que fanáticos de los más increíbles y raros pasatiempos puedan reunirse alrededor del mundo y saber que nos son los únicos.
Por lo pronto, creo que el uso que hace Soledad Onetto de Twitter es el ejemplo que debieran seguir los “famosos”, y varios ya se están atreviendo a hacerlo.
Y si no es siguiendo a los famosos, díganme que no es sabroso compartir los “pelambres” del Festival con muchos twitteros… antiguamente, quizás, algunas veían el Festival hablando por teléfono con una amiga, o hacíamos un grupo y nos juntábamos en una casa con algún picoteo, o con la familia, y esa era la oportunidad de comentar. Hoy podemos “cotillear” ¡con miles a la vez! Y es genial.

