Terremoto comunicacional en Chile

Portada de Publimetro del 2 de marzo de 2010

Portada del 2 de marzo de 2010

Siempre recuerdo la justificación que escuché de una profesora del porqué el periodismo es una profesión y no un oficio: “porque las profesiones son esenciales para que la sociedad funcione”. Y me he acordado mucho de eso durante este y maremoto que hemos sufrido en Chile.

Los medios de comunicación hemos, en lo posible, tratado de motrar lo que está sucediendo, intentando ayudar en lo que se pueda, e independientemente de que lo estemos haciendo bien o mal (creo que todos lo tratamos de hacer genuinamente con excelencia), estamos también siendo eco de iniciativas que buscan ser útiles en la catástrofe.

En la edición de hoy nuestro editor invitado fue Felipe Berríos, y la reunión de pauta con él fue muy reveladora, puesto que logré procesar tantos sentimientos e ideas que tenía durante estos días dando vueltas en la cabeza (y que me ha costado mucho ordenar en este post).

Vamos por parte: está fuera de discusión que me encanta la tecnología, pero soy consciente de sus limitaciones y sé que Internet o una red de celulares no podría funcionar eficientemente después de este cataclismo. Evidentemente, el Estado no ha tenido en cuenta esto porque el país quedó totalmente incomunicado (me refiero a nivel gubernamental, los ciudadanos lo asumimos no más) luego del y el maremoto.

Yo entiendo que ni siquiera un país desarrollado pueda reaccionar ante un desastre de tal magnitud, pero sí se puede estar preparado, contando con un sistema de comunicación alternativo, ya sea por radio, por teléfono satelital y saber qué pasa en cada lugar, qué se necesita. Era evidente, luego de las declaraciones que escuchábamos por parte del Gobierno, que no tenían forma de conectarse con las regiones siniestradas.

Estoy segura que todos queremos ayudar, y en mi posición de periodista trabajando en un medio de comunicación, he tratado de conectar a personas, informar de lo que las personas necesitan saber, etc. Por lo mismo, el sábado entré al sitio de la Onemi para obtener información y me encontré con una “alerta de vientos fuertes en Punta Arenas”, fechada el 26 de febrero. Cuando lo vi no pude creerlo, era como el remate del círculo de incomunicación que estábamos viviendo (era más rápido informarse por el departamento de sismología ¡de Estados Unidos!).

Matías del Río en una entrevista a la vocera de Gobierno, Pilar Armanet, le preguntó sobre la tarea del Estado en Internet a propósito del y ella le dijo que en las zonas afectadas no había conexión, a lo que el periodista inmediatamente contestó, diciendo que esa información no iba a personas damnificadas, sino a quienes no están en el lugar y necesitan información de sus famlias, amigos, etc. Y no hubo más remedio que un “sí” por parte de la funcionaria.

En mi humilde opinión, el sitio de la Onemi debiera canalizar todas las acciones, tanto del Estado, como de las Fuerzas Armadas y civiles, en lo que respecta a una catástrofe. Creo que recién hace un par de días había una lista oficial de muertos en la página del Ministerio del Interior y eso creo que es inaceptable, pensando, por ejemplo, en un chileno en el extranjero que quiera tener noticias de su familia y que no pueda comunicarse por teléfono.

Sitios como el buscador de personas de Google, Chile Ayuda, Emergencias Chile, Levantemos Chile debieran ser de la Onemi, o quizás esta entidad debiera oficializar aquellas que cree mejores, citarlas en su web, y esto lo digo porque hay muchas personas ayudando en muchos lugares, y quizás por eso mismo es menos eficiente. En cambio, si hay menos lugares de encuentro, hay más posibilidades de éxito (sin contar y que han canalizado muchos mensajes, pero nadie los sistematiza).

Luego de compartir con Felipe Berríos, entendí que el Estado no tiene por qué acapararlo todo, los ciudadanos queremos ayudar y se nos debe dar lugar para eso, pero por supuesto que el Gobierno debe ordenar esa ayuda, puesto que no todos tenemos conocimiento de cómo actuar.

Y más aún valoro el periodismo ciudadano. Creo que las imágenes más impactactes de este cataclismo, y las que más se repiten en televisión, son las de osados reporteros que, a pesar de todo, no dejaron de grabar. No puede haber un periodista en cada lugar, pero sí puede haber alguien que quiera informar, ¡vaya que me he acordado de Chris Anderson! (juro que escribiré un post del libro La Economía Long Tail, ya segunda vez que lo nombro en este blog).

Chile somos todos, y queremos participar en la reconstrucción del país.

En todo caso, tengo que ser justa con la Onemi y debo decir que esta vez no se cayeron sus servidores como en el 2007 y ahora sí tiene Twitter, ¡pero no lo usa! (el link es un post que escribí sobre la utilidad del microblogging en el que sufrió el norte de Chile hace un par de años).

Mi mayor admiración para colegas como Iván Valenzuela, Mónica Rincón, Nibaldo Mosciatti y a todos sus respectivos equipos, pues fueron una gran compañía esa noche (además de Cooperativa.cl, único sitio que cargaba esa noche en mi computador). También a todos quienes ahora están en terreno, (como nuestra Natalia Heusser).

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