Así como un chancho no tiene nada que hacer en misa (a no ser que vaya a ser “santiguado” o algo así), y como un quiltro no tiene nada que hacer en la alfombra roja (excepto que sea una estrella de cine), así los temblores no tenían nada que hacer en el cambio de mando.
Ni una broma de mal gusto bien planeada hubiese sido tan maquiavélica como la seguidilla de temblores que se produjo justo a la hora del cambio de mando. Realmente fue el colmo de los colmos, si uno decía “lo último que falta es que tiemble en la ceremonia” estoy segura que nunca nos imaginamos que algo así podía suceder.
Así como las elecciones, los cambios de mando también son un intenso día de trabajo para los periodistas. Y a mí me encantan ambas jornadas, disfruto mucho trabajando en ellas, y cuando no me ha tocado trabajar, sigo de cerca todo lo que pase.
Ayer fue muy extraño, comenzando con que yo no suelo tener miedo a los temblores, sé cómo reaccionar y no me descontrolo, pero debo confesar que ayer estaba muy nerviosa, me costaba tener concentración. Quería ver todo lo que sucedía en el cambio de mando, pero al primer temblor ya tuve que concentrarme 100% en la actualización de Publimetro.cl, mientras el cambio de mando seguía en la TV. Me lo estaba perdiendo y después ¡otra réplica! Cuando apenas ya tenía los datos del primer movimiento telúrico, ya tenía que actualizar sobre el segundo.
Mientras, muchos eran devueltos a sus casas como medida preventiva desde sus trabajos (como mi marido) o algunos pedían permiso para ir a buscar a sus hijos al colegio o al jardín. Nosotros aquí en la redacción teníamos dos noticias importantísimas qué cubrir (el cambio de mando y los temblores, mientras esperábamos la alarma que nos indica que es tiempo de evacuar. Gracias a Dios, nunca sonó).
Ya eran extraños los cambios para el 11 de marzo que se implementaron después del terremoto, como la ceremonia austera, la ausencia de representantes de otros países, etc. Y lo raro se acentuó con los sucesivos temblores de ese día, que apretaron aún más la agenda del nuevo Presidente.
Toda esa expectación que siento durante eventos importantes para el país se perdió en medio de esta nebulosa que logró inquietarme. Espero que pase pronto el periodo de réplicas y, más aun, espero que todos los afectados por el terremoto puedan recuperarse para poder reportear buenas noticias y, después de compartir el dolor, compartir la alegría.


