Tengo una tía que vivió como 20 años en Venezuela y cuando llegó a vivir a Chile nos decía que allá las golosinas y todo eso que se come a deshora le llaman “chucherías”. Una palabra que suena poco encantadora pero que puede englobar todo lo que signifique gasto compra y consumo de alimentos dulces, salados, sancks, refrigerios o quita hambres de media mañana, media tarde y noche, incluso esas escapaditas al fast food cuando no son a hora de comidas regulares
Tengo que confesar que el sobreconsumo de estos “productos” me está haciendo gastar demás. En promedio me estoy gastando diario 5 mil pesos que servirían para un buen plato de pasta en alguna picada o una tragito a algún barcillo.

Según los estudios de consumo realizados en Chile sólo el gasto en comida rápida puede alcanzar los 18 mil pesos semanales por persona. Una cifra que puede ser letal no sólo para el bolsillo, sino también para el abdomen y lo que a diario nos deja un gasto de 2 lucas y media diarias en chatarra.
Ahora a ese gasto sumenle la necesidad de acabar con las monedas que pesan en sus bolsillos. Por la mañana 2 bonobon ($200) camino al trabajo, una escapada a la máquina del oficina (por lo demás carísima) por una barra de cereal ($400), luego a apertrecharse para la tarde en la oficina (al menos una dia al súper por una cajita de leche y una que otra galletita $1.500) y lucho por no traerme un paquete de malvas de esas de Calaf (que valen $1.190)… y a esto no le he sumado las compras líquidas ( siempre me da calor en el trayecto del Metro a la ofi), los brebajes frente al computador en la tarde mientras hacemos el diario alieandos. ¿Qué hacer para controlar estos gastos que si sumamos servirían para pagar la cuenta de la electricidad o el gas?
Menos mal que no gasto en cigarros y menos en chucherías del tipo laminitas o estupefacientes o sino si que el bolsillo reventaría.
Para que estamos con cosas, las tentaciones al consumidor son muchas en la vida. Es cosa de ver a esos señores que venden golosinas en las esquinas con esas bolsas transparentes donde uno ve el producto y quiere comprarse cientos de bolsas (ya sean guaguas, chocolates pequeños, castañas de chocolate y más). Lo importante está en como dice el “encantador de perros” en este caso lo que debería decir un “ecantador del consumidor” controle su mente, pues a fin de cuentas el único que puede decidir “este billete lo suelto o no, es usted”. Para que estamos con cosas…cuando uno sabe que le quedan sólo 5 lucas en el bolsillo para vivir tres días se restringe…entonces por qué no hacerlo hoy, antes de que las “chucherías” dominen tu vida, tu abdomen y sobre todo tu presupuesto mensual.
Esta semana no hay canciones sino comerciales de “chucherías” que marcaron nuestras vidas.

