Una casualidad maldita...

AroLas casualidades existen… obviamente creo en ellas… eso de encontrarse justo con una persona en el lugar menos indicado, o tener en común cosas que van más allá de lo esperado… sí, es casualidad….

Pero este tema, ya deja de ser una simple casualidad… todavía no sé si pasa a ser una maldición o una bendición, jajaja  pero algo raro pasa…

Resulta que ordenando el otro día mis joyas (digamos, mis aros y collares de feria) caí en la cuenta de que me faltaban varios pares…. Hice memoria y llegué a divisar los lugares en donde los había perdido y ¡oh! ¡diablos!, siempre fue en circunstancias similares, cuando había pasado algo con un hombre… algo más, que una linda conversación…

Es decir, que de esas últimas veces había llegado a mi casa, con un aro menos…

Claro, lo de menos era recuperar el aro (500 pesos no valía la pena), el tema es que después de la pérdida de los aros, ni la sombra de ellos… así, tal cual…. Se esfumaron… Y bueno, el trabajo mental de pensar, no sólo en la rabia de ese “si te visto, no me acuerdo” sino de que  si lo vivido, valía la pérdida, de un lindo aro… (jajaja, siempre he creído que sí…).

Acabo de tomar conciencia de esta rara situación,  pero sí, creo que de todas maneras ya estaba en  mi inconsciente…

Y las excepciones y cosas raras, deberían hacer la regla…

Una vez se me perdió un aro, con un tipo, en donde no pasó nada, pero el aro no era mío y bastante más importante que el resto, era prestado,… (¡le venía al vestido! Esa maldita manía de andar de compossé, jajajaj) tampoco supe de él…

Y también, cosa rara, esa noche (que relaté hace un par de post) también había perdido un aro, claro que mis ganas de volver a verlo, hicieron que lo buscara hasta encontrarlo… tengo el parcito… pero lástima,  igual no lo volví a ver …

¡Ja! ¡Y yo que tanto que me martiricé pensando en el por qué no me llamaban después! Culposa de lo hecho, dicho y omitido, nunca pensé que un simple “adorno” podía ser la razón…

Pero ¡¡ya tomé una medida!! Me compré unos aros,  que para  que se salgan, se me tiene que rajar la oreja… osea, ninguna posibilidad… veremos que pasa…

Maldición, suerte o una simple casualidad…  siempre es mejor que buscar una clásica respuesta a la indiferencia que tantas veces duele…

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