Ahora que las aguas se están calmando y la rumorología abre paso a la información más oficial (lo último: Cerati podría ser trasladado de Venezuela a una clínica en Argentina la próxima semana, si su estado de salud se mantiene estable), resulta pertinente comentar algo.
En un 2010 dominado por lo que se escribe en Twitter, donde se aseguró en un momento que estaba en coma, luego que tenía muerte cerebral y finalmente que había fallecido, también las pasiones en torno a un artista que es un referente indiscutido de la música de habla hispana se desataron con fiereza.
Y no me refiero al mal gusto, por muy divertido que pueda ser, de difundir frases del tipo “Dios, llévate a Arjona pero déjanos a Cerati”. Si no que a esas que aprovechan la triste circunstancia para generar un seudo debate.
Que más que un creador, Gustavo Cerati es un ladrón de melodías, ritmos y arreglos musicales (sobre todo el rock de avanzada británico). Y lanzando decenas de links como ejemplos de estos “lanzazos”. Que su lugar en la historia de la música argentina es más bien menor (alzando al podio a una serie de contemporáneos como Virus, Daniel Melero, Andrés Calamaro, Luca Prodán y muchos otros).
La oportunidad no deja de ser algo macabra.
Además, independiente de todas las consideraciones (yo mismo descubrí hace sólo unos días leyendo un libro que la frase “Ella usó mi cabeza como un revólver” no es de Cerati, sino que de una canción del inglés glam rock Marc Bolan & T. Rex), el argentino es un excelente guitarrista con una prodigiosa performance vocal y sobre todo un gran hacedor de canciones, tome las referencias que tome, que sinceramente creo que apenas tiene rivales a su altura.
En la semana me tocó ir a conversar con los vecinos de calle Maquehue, en Cerrillos, los que fueron obligados por la Corte Suprema a sacar rejas y portones metálicos instalados allí para frenar la delincuencia, con autorización de la municipalidad y el respaldo casi unánime de los que allí residen. El caso generó gran repercusión, pues el precedente judicial deja en vilo la situación de 820 calles y pasajes enrejados en toda la capital. Bastaría que un vecino se opusiera a un cierre para que tengan que desarmar todo lo que les costó mucho dinero y un esfuerzo mancomunado.
Sentir el miedo y la inquietud que ellos sienten ahora que no tienen la protección que detuvo la delincuencia en el barrio da como para reflexionar. ¿Qué es más importante realmente? “Nuestra seguridad, la de la gente, creo que es más importante que el libre tránsito”, me dice Paola Astorga, quien fue la presidenta de los vecinos cuando se instalaron los portones.
El derecho al libre tránsito está consagrado en la Constitución. Sirve para, por ejemplo, evitar que una constructora trate de pasarse de lista dejándose para sí un pedazo de playa. Nuestras arenas y mares, al igual que calles y pasajes, son de todos y nadie puede ni debe impedirnos el acceso.
¿Llegó el momento de discutir una excepción para temas de seguridad ciudadana? Me temo que sí, y en la medida de que la ley sea clara respecto a garantizar seguridad y tránsito precisando que el cierre, por ejemplo, sólo se haga de noche y con la custoria de un guardia, miles de personas ganarían en tranquilidad.
Uno que corre fumando. “Es que estoy muy nervioso”, justifica. Otro que lo hace con el peso de su hijo de 4 años sobre sus hombros. Un tercero trota él y el coche de su bebé (con él durmiendo). Una ultra producida, escotada y acinturada tiene a un ejército trotando a su ritmo.
No me doy cuenta del comienzo de la carrera. Hay tanta gente y todo se mueve tan lento que de repente me percato que no estamos avanzando para acomodarnos antes de partir; ya partimos. Valiosos minutos perdidos que sólo se pueden recuperar llegando, para la próxima vez, al menos una hora antes y asegurarse un mejor sitio de partida. Sigue leyendo… Mi primera vez corriendo los 10K
07.35 de la mañana. El Presidente Piñera se acerca a la delegación de prensa ubicada en la parte posterior del Boeing 767 de la FACh. Comienza a saludar de la mano uno a uno y bromea preguntando cómo le queda su traje azulino y cómo éste, pese a ser más ajustado de los que suele ocupar, le permite mover los brazos con comodidad y amplitud. Por un segundo, desaparece de la vista. Al siguiente, está estirándome la mano. “Hola Presidente”, “Buenos días”, responde con una amplia sonrisa matinal. Es su primera salida del país como Mandatario.
18.00 horas. El Mandatario volvió a conversar, esta vez in extenso, de modo informal con los enviados especiales. Contó cómo un tipo corrió varios metros detrás de su auto por una avenida de Baires, alertando a su seguridad y arriesgando ser atropellado, sólo para sacarse una foto con él. También lo distendida que fue la reunión con “K”, en la que llegó a la avergonzar por decirle que se veía muy bonita y en la que incluso se contaron asuntos personales.
Antes de tocar el cielo, corría con lo puesto por las calles de Jamaica.
Trotar (”running” le dicen ahora) debería ser el deporte del pueblo. Para practicarlo incluso se ocupan menos elementos que en el fútbol. Puedes practicarlo solo, en casi cualquier lugar de la Tierra y, obvio, no necesitas un balón.
Usain Bolt lo sabía bien cuando “relampagueaba” con sus austeras piernas de pequeño por las calles de su natal Trelawny Parish en Jamaica. Sin glamour, sin sponsors y a veces sinun plato de comida esperándolo en casa.
Quien escribe corre desde hace un año entre tres y cuatro veces por semana. Unos 40 minutos por vez. El gasto asociado a esta práctica al mes es de $0.
El próximo domingo 11 de abril es la Maratón de Santiago. Si bien uno sabe que hay una cierta moda con esto del “running”, hay cosas que nunca dejan de sorprender cuando las tienes en frente. Me informo que para participar hay que pagar más de 10 mil pesos y que te pasan una polera especial para correr que básicamente es para promocionarles una serie de marcas. También que se supone que a uno le recomiendan usar zapatillas especiales, shorts antisudor, relojes que funcionan como marcapasos, refrescos energéticos, suplementos vitamínicos, sódicos y potásicos…
¿Qué correr no era gratis?
Desde esta tribuna anuncio que la mañana del 11 de abril estaré ahí y correré los 10 kilómetros con la libertad del que defiende su derecho a hacerlo gratis y sin hacerle publicidad a nadie.
Vive en Talcahuano. En lo que queda del puerto del Biobío. No come. Hace días. Y no es por la falta casi total de abastecimiento de agua y comida que aún subsiste en esta hoy baldía tierra. No quiere. No puede. Se trata de la amiga de una amiga, que tuvo que ver cómo el mar devastó el primer piso de su casa. Tuvo “suerte”. Otros no pueden ver sus hogares en el horizonte porque ya no existen . Otros no pueden verlo porque ya no están con nosotros.
De lo que he conversado con mis amigos penquistas, lo que más les duele -por lejos- no es esta devastación de lo material por encargo de la naturaleza, sino cómo las fisuras del terremoto dejaron salir la miseria (miserable, a estas alturas) humana a borbotones, de entre el fango y los escombros.
Apenas nos hemos enterado de una porción de lo que ha significado este terremoto para los habitantes del Biobío y el Maule. Muchos quedaron con cicatrices tan severas en sus almas que serán muy difíciles de borrar. Perder la fe en la raza humana es una de las peores tragedias que le puede pasar a un pueblo.
Mi hermano pasó una breve temporada por el movimiento scout y no lo pasó bien. Yo era bastante pequeño, pero la sensación que me dejó su propio estado luego de regresar a casa de campamentos de fines de semana largos era (es) poco placentera.
Enterarme, al igual que los lectores, de la existencia de rituales ocultos en los que a veces alguno de ellos sale herido (es el caso del joven de 18 años Juan Andrés Bagnara, quien sufrió politraumatismo tras ser brutalmente golpeado), no me genera nada simpático.
Acabamos de conocer la historia del cabo segundo de Carabineros Blas Herrera, quien sufrió quemaduras múltiples tras participar de una especie de ceremonia de iniciación en las Fuerzas Especiales. Eso también me recuerda otro rito muy institucionalizado entre los jóvenes.
Porque el “mechoneo”, fui testigo, puede llevar a situaciones no sólo poco gratas, sino que altamente dañinas en lo físico y sicológico para quienes lo sufren. Allí también se mezclan sustancias con el fin de ensuciar al mechoneado, sin saber a veces los efectos que ellas, sumadas al efecto del sol, pueden tener sobre una persona que no necesariamente tiene una epidermis delicada.
Los ritos son como el carrete. Uno sabe que está tomando riesgos, sabe que tal vez se le está pasando la mano y sigue, sin escatimar en consecuencias que como uno no alcanza a visualizar, hace como que no existen.
A veces hay gestos, hay tonos, que son capaces de indicar, más allá de las palabras, el tenor de lo que vendrá. Si nos quedamos con los gestos cívicos de la PresidentaBachelet al mandatario electo, Sebastián Piñera (la llamada telefónica luego del primer cómputo, la visita a la casa del RN), y con los de Frei (su conciliador discurso admitiendo la derrota, su temprana visita al vencedor, en su “cancha”), además de las palabras de varios dirigentes de la Concertación, el 2010 va a ser un año tranquilo, de tregua política.
Piñera, además, tendrá dos hitos que sin duda jugarán a su favor en cuanto al clima ciudadano. Porque tanto la participación de la selección chilena en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, como las celebraciones por los 200 años de independencia del país le tocarán a él, y si todo sale bien, el ánimo del chileno medio será más bien positivo, festivo, buena onda. Y el político que asuma otra postura, quedará desterrado como un amargado que se quedó en otra época. Sigue leyendo… Piñera, la selección de Bielsa, las barras bravas y la fiesta del Bicentenario
Que Sebastián Piñera baile el “Thriller” de Michael Jackson o se tire de trasero para aplastar una caja y así apagar unas velas (según una prueba del programa “El hormiguero”, de Canal 13) puede ser algo muy pintoresco, simpático e incluso gracioso. Que Frei insista con su gesto de la nariz y cuente divertidas anécdotas de la Martita y las niñitas en un matinal de televisión, también puede ser muy buena onda.
Se sabe que el factor carisma es cada vez más fundamental a la hora de definir estas contiendas, sobre todo en una era en que la imagen es cada vez más importante e imprescindible en la vida cotidiana. Es por eso mismo que los candidatos a la Presidencia están dispuestos a prestarse a estos juegos. Ahora, con nada de eso uno debería decidir su voto.
Llegó el momento, después del “pan y circo”, de volver al centro. Llegó la hora de tomarse unos minutos el sábado después del desayuno, o en la tarde después de dormirse una siesta o pasear a los niños en el parque, e informarse de a de veras qué es lo que cada uno de ellos propone para el Chile del 2010 al 2014. Porque, aunque a veces se nos olvide, finalmente de eso se trata todo esto, ¿no?
Estas últimas semanas he escuchado al menos cinco veces, de parte de igual número de personas, quejarse del “estado actual del sol”. Se asegura que ya no calienta como antes, que ahora derechamente quema “el casco” con apenas unos minutos de exposición. Pienso unos minutos en esas afirmaciones mientras me desplazo al trabajo y, sí, es verdad que el golpe de nuestro astro mayor al menos se percibe distinto, más categórico y cruel.
Leo la página 03 del Publimetro de hoy y el titular es elocuente. “200 muertos al año por cáncer de piel”. Y sigue. “El 90% de los casos de este mal se produce por la radiación UV”. Y concluye. “Una piel normal puede exponerse al sol sin peligro durante los primeros veinte minutos”.
El sol está más bravo. Las razones son muchas y van desde una mayor actividad radiactiva hasta el debilitamiento de la capa de Ozono. El Solmáforo de la Corporación Nacional del Cáncer marca niveles de riesgo extremo y peligroso en la mayoría de las ciudades del país.
Todavía me acuerdo cuando uno estaba en kinder y dibujaba al sol con una cándida cara sonriente. Ahora hasta él constituye una amenaza. Cómo cambian los tiempos.