Ya pasaron los primeros vaivenes. Manuel Pellegrini pudo sortear con bastante decoro sus primeros meses en el Real Madrid y está consolidando un equipo con la fisonomía del fútbol que siempre ha impuesto a sus dirigidos. Segundos en la liga y cosechando importantes victorias, el “Ingeniero” parece tener momentos tranquilos en Madrid.
Nada de eso. Al técnico chileno, por angas o por mangas, le dan en la capital española. Ahora, el tema se produce porque Pellegrini no le da tiraje a la chimenea. En 28 partidos, afirman los medios pro Real Madrid, todavía no debuta ningún canterano. El fin de semana, ante el Deportivo de La Coruña, pudo haberse estrenado uno: el mediocampista Pedro Mosquera. Pero Pellegrini prefirió que no ingresara.
Ahí, los periódicos y programas radiales proclives a la “Casa blanca” pusieron el grito en el cielo. Incluso, el director deportivo del club, Jorge Valdano, ensayó un tirón de orejas. “Han trabajado poco con el primer equipo (los juveniles), pero podrían haber ayudado”, afirmó.
Lamentablemente así es el universo Real Madrid: nada es perfecto. Menos si el Barcelona sigue acumulando victorias y aspirando a títulos. Así, Pellegrini nunca estará tranquilo. Claro, a menos que el Barcelona se caiga. ¿Y que el Madrid sea campeón? No, sólo basta que los catalanes no ganen.

