Increíble. Le gané a un lanza

lanzaSiempre he sido confiada, pero eso se acabó.
Hoy me levanté más temprano de lo habitual y partí en Metro a reportear un tema sobre el uso de un teléfono de Carabineros. Terminado el trabajo, y viendo que me quedaba un poco de tiempo antes de ir por la otra nota del día (entrevista a la subsecretaria de Carabineros, Carol Bown), decidí dar un paseo por el terminal de buses de la estación Universidad de Santiago para comprar un pasaje a Concepción.
Luego de eso, se me ocurrió una gran idea y tomé micro para llegar a metro Universidad Católica. Una vez sentada, saqué mi celular y llamé a mi hermano para avisarle que viajaría a mi “terremoteada” ciudad. Apenas corté, apareció una mano detrás mío e intentó arrebatarme el celular. Entre mucho forcejeo el sujeto logró quitármelo y corrió hacia la puerta más cercana. Mi reacción fue tomarlo de la polera y no soltarlo hasta que llegamos juntos al lado del chofer. Por suerte un señor gritó que cerraran todas las puertas y así ocurrió, el asaltante quedó atrapado.
La imagen era de película. Yo estaba junto a él en la puerta de adelante, sólo nos separaba el torniquete y toda la gente observaba el espectáculo.
Al verse atado de manos y sin salida, aplicó su “plan b” y ahí me sorprendió. “Disculpa”, me dijo y me entregó el celular.
Con la adrenalina y ante los gritos de la gente, no encontré nada mejor que decirle “entrega todo lo que robaste”, pero él aseguró que no llevaba más botín y de dirigió al público asistente con un “sólo tenía hambre”. Lo miré enojada y le dije “si hubieses tenido hambre, mejor me hubieras pedido plata”.
Mientras él suplicaba que lo dejáramos ir, yo llamaba al 133. Logré comunicarme con Carabineros, hice la queja y ya estaba dando las coordenadas de mi ubicación cuando se abrieron las puertas y huyó “como una rata”. El chofer me defraudó, debo decirlo.
En ese momento un señor me preguntó cómo estaba y otro me retó por “mostrar”, según él, mi celular.
Nerviosa, llegué a juntarme en Católica con el fotógrafo del diario, Sylvio. Lo vi y me puse a llorar. Sí, soy una niña…y qué?

Mejor me tomo un armonyl

pastillas6

La falta de sueño me está matando. Puede ser el trabajo o la preocupación del último mes, pero siento que no descanso y me levanto más agotada que nunca.

No puede ser que estemos recién en abril y yo parezca un estropajo, sin ánimo. He buscado varias alternativas para invocar al tan ansiado sueño y después de muchas pruebas, di con el armonyl.

Obviamente no es una recomendación, pero es con lo único que he logrado buenos resultados. Dos en la noche y quedo lista para dormir. Aunque no soy una adicta, de repente me gusta probar diferentes cápsulas naturales como el propóleo, por ejemplo. Aunque el año pasado me pegué el “medio porrazo” con el meizitang… esa pastilla que decía no tener químicos y finalmente descubrimos que en sus ingredientes había sibutramina.

Hasta cuándo duraré “automedicada”, no lo sé. Tampoco creo que duré mucho porque creo que en un tiempo más vendrá el inminente colapso. Mejor necesito un descanso, pero tendré que aguantarme hasta el otro verano. ¡Cuek!

Las terribles secuelas post terremoto

Se cumplirá un mes del terremoto en la zona centro sur y desde ese día que ya no duermo bien, me siento cansada y cada llamado telefónico se transforma en una alerta.

A muchos les debe pasar lo mismo y están sintiendo las “réplicas sicológicas” de unos de los movimientos telúricos más fuertes de la historia. La inquietud de saber que toda mi familia está en la zona afectada me tiene preocupada. Y es peor pensar que no puedo hacer nada desde acá.

El último viaje a Concepción lo hice el viernes 5 de marzo y me dejó triste. Es difícil pensar en volver nuevamente, pero hay que armarse de valor para visitar a los que más quiero.

Aunque se encuentran bien y dicen que están volviendo a la normalidad, todavía tengo mis dudas. Mi primo de Chillán que ahora vive en Concepción, perdió su departamento. El edificio donde alcanzó a estar un año tendrá que ser derribado por los graves daños que presenta en sus cimientos. Este problema no sólo lo afectó a él, pues mis tíos (que viven a una cuadra de ahí) tuvieron que desalojar la casa por el posible derrumbe de esta estructura.

Hay casos más graves, como lo que sucedió en la zona cero, todos han tenido que cambiar sus vidas y adecuarse a estos “nuevos tiempos”. Mis papás ahora viven con mi abuela, mis amigos se acostumbraron a no tener agua, la gente aprendió a vivir sin cigarros y así, muchas modificaciones a pequeña y a gran escala en poco más de veinte días.

No será lo mismo cuando vuelva a verlos, pero trataré de disimular…aunque no creo que pueda.

El caos del terremoto en Concepción

Concepción, ConceFue un alivio que me mandaran a Concepción a cubrir el desastre que había dejado el terremoto. Además de ser un desafío como periodista, también me sirvió para ver a mi familia y verificar que todos se encontraran bien.

Desde un primer momento fue triste ver el nivel de destrucción. Edificios a punto de desplomarse, personas durmiendo en carpas, filas interminables en los cajeros automáticos y en las farmacias, gente caminando por las calles sin saber qué hacer y sirenas sonando por todas partes.

Lo más impactante, sin duda, fue ver la naturalidad con la que la gente se tomaba la presencia de los militares en las calles. Les pedían ayuda para desalojar las casas, dirigían el tránsito y estaban atentos a cualquier emergencia urbana. Sigue leyendo>>

“El Bryan”, el nuevo adolescente extremo

El año pasado quedamos perplejos con el caso del “Cisarro”, el pequeño de 10 años que registra un amplio prontuario delictual, llegando casi a las 20 detenciones. Pero no sólo el la Villa Cousiño Macul de Peñalolén existen este tipo de chicos. Hace unos días conocimos la historia de Bryan, el menor de 15 años que mató a balazos a Sergio Andrés Guzmán Osses, de 20 años, en la población La Legua. Aunque este adolescente es mayor que el “Cisarro” no es menor que a su corta edad haya matado a cuatro personas.

La Legua, que posee 15 mil habitantes, parece ser terreno de nadie. El tráfico de drogas y la lucha entre bandas se ha vuelto una realidad que es difícil de erradicar. A pesar de que el Ministerio del Interior lleva 7 años aplicando distintas estrategias para poder combatir la problemática, aún no se pueden ver los resultados y seguimos cayendo en lo mismo.

¿Qué se tendría que hacer entonces para que poblaciones como estas no queden desamparadas?

Se me agotan las ideas para planificar algo que le dé un vuelco a ese sector de la comuna de San Joaquín. Mayor dotación de Carabineros, escuelas de fútbol para niños, intervención social, colegios de excelencia y apadrinamientos no funcionan, o por lo menos no en la mayoría de las veces. ¿Qué se puede hacer entonces? Es obvio que el deber de formar a un niño está en la familia y es ahí donde nace el principal problema…¿qué hacemos con las familias?

Lo peligroso de los asados y los carretes adolescentes

El caso de Mauricio Covarrubias de 17 años, el joven que murió al caer del sexto piso de un edificio de Las Condes mientras compartía un asado con amigos, es más común de lo que se podría pensar.

Ayer conversaba con una amiga y nos acordábamos de las “tonteras” que uno comete en la época de estudiante. Es verdad que uno no a esa edad no mide las consecuencias y a veces terminamos haciendo pequeñas locuras que pueden terminar en tragedia.

Recuerdo la muerte de la ex polola de un compañero de colegio. La situación fue absurda, sin explicación, pero pasó por una tontera de “cabros chicos”.

Una vez se hizo un carrete en la casa de un niño que iba un curso más abajo que el mío. Mientras todos lo pasaban bien y disfrutaban de las consecuencias del alcohol, encerraron a la niña en el baño del segundo piso de la casa. Pasaron dos horas y ella pedía por favor que la sacaran del lugar, pero nadie acudía a rescatarla.

El resultado. La niña trató de escapar por la ventana, se tropezó y cayó de cabeza al suelo. Murió instantáneamente.

A veces nos arriesgamos más de la cuenta y no se piensa en lo que podría llegar a pasar. Una cosa pequeña puede transformarse en una situación dramática. Recomendaciones no hay… y quién soy yo para darlas si también me equivoqué.

Los tres días en que la Alameda fue un basural

basuraLa Pequeña Gigante y su tío Escafandra, un evento cultural de corte mundial y que sólo duró tres días, dejó un sabor amargo en los asistentes y en quienes vimos el basural que quedó en la Alameda.

Es increíble que la gente no pueda guardar un papel en su bolso y luego tirarlo en su casa. O esperar llegar a un basurero y depositarlo ahí. Es la cultura, los malos hábitos, costumbres heredadas que nos dejan como unos cochinos.

El alcalde de Conchalí, Rubén Malvoa, tiene razón al indicar que la organización podría haberse preocupado de incentivar las buenas prácticas. Por ejemplo, no habría sido mala idea entregar a algunos asistentes bolsas reciclables que indicaran “bota aquí tus residuos”.

Ya sé, la educación parte en casa…pero si no se aprendió ahí, se puede hacer un intento.

Dijeron que este show no volvería antes de cuatro años. Entonces tenemos unos 1.500 días para ponernos las pilas.

¿Para qué estresarse a fin de año?

Cuidado con estresarse más de la cuenta. Esta es una época difícil donde el peso del trabajo de un año se deja caer y termina afectando la salud. Además, se siente el revuelo de las compras navideñas y los preparativos de año nuevo comienzan a complicar la existencia.

Respecto a esto María Virginia Araya, médico y presidenta del Departamento de Prevención de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (Sochicar), explica que las fiestas de fin de año son fechas propicias para provocar estrés y depresión que gatillan alzas de presión arterial, alteraciones del ritmo cardíaco y cuadros agudos coronarios, como angina inestable o infarto agudo al miocardio”, destacó.

Otro problema grave son las depresiones, pero repito, no se deje vencer. No se haga mala sangre por un jefe explotador y menos por el exceso de trabajo… aguante hasta las vacaciones, es un buen método. Haga todo lo que esté a su alcance para cumplir con sus labores y, de vez en cuando, tome un golpe vitamínico de frutas. A veces me ayuda tomar jugo de naranjas.

Si tiene las vacaciones en febrero, aproveche de las tardes para salir con amigos a tomar una cerveza o salir a caminar para ver el atardercer. Esto lo llenará de energía.

La era de los recreos calóricos

Las colaciones de los niños han tenido una evolución extraordinaria.

Mi abuela me contaba que en sus tiempos escolares, alrededor de 1930, llevaba frutas y verduras al colegio. Lo más difícil de comer eran los tomates y las paltas, pero me aseguró que eran bastante efectivas a la hora de quitar el hambre infantil.

Los alimentos han ido evolucionando y ahora tienen nutrientes, colorantes y calorias de sobra. El pan con manquilla, la leche en cajita, las manzanas y el yoghurt parece que van a la baja y pierden fuerza dentro de los productos favoritos entre los más pequeños.

Esta es la era de la comida “chatarra”, las bebidas, los dulces… donde el más contento es el famoso “regalón de la olla”.

El diputado Juan Lobos, miembro de la comisión de salud, pretende eliminar la venta de bebida de fantasías en los establecimientos y acostumbrar a los escolares al liquido que mezcla cloro y fluor (aunque este último no esta presente en Concepción)….el agua de la llave.

Según explicó, todo este cambio se focaliza en eliminar la obesidad infantil y en acostumbrar a los niños a una vida más sana para que disfruten de buena salud.

Aunque la medida es un poco drástica, no me parece tan “tirada de las mechas”. Mi reparo es que el agua debería ser purificada o filtrada, que es mucho mejor que la que se va por el lavamanos.

¡Qué susto... una bomba en el Marriott!

A eso de las 13:45 horas de ayer, la mayoría de los funcionarios de Publimetro estábamos en la oficina cuando un estruendo interrumpió nuestro alocado día. Lo primero que hicimos fue asomarnos por las ventanas del séptimo piso del ala poniente del hotel Marriott, pues pensamos que un “limpiavidrios” había caído desde las alturas…pero estábamos muy equivocados.

En pocos minutos la entrada del lugar estaba cercado por Carabineros, quienes explicaron que un artefacto explosivo había estallado al lado de la sucursal del banco BCI que se encuentra justo fuera de la construcción oriente del hotel.

Obvio, la situación provocó alarma entre los que nos encontrábamos en el lugar. Incluso, algunos atravesaron Avenida Kennedy para sentirse un poco más seguros. Pero hasta ese momento no contábamos con algo, pues en ese minuto nos dijeron que un guardia, identificado como Javier Monsalve, recibió el impacto de una esquirla metálica en un pie. La ambulancia llegó rápidamente y lo trasladó al Hospital del Trabajador, donde se informó que el hombre presentaba una trombosis, por lo que está consumiendo anticoagulantes y por esta razón se valúa si se le extrae o no el objeto que porta en su extremidad.

Primera vez que ocurre algo de estas dimensiones ocurre acá. Además, la mochila que portaba la bomba, fue encontrada en uno de los baños del Marriott, algo que genera muchas dudas y preguntas. No había panfletos, así que las únicas pruebas que existen son los restos de la mochila (que quedaron desparramados por todas partes) y las cámaras de seguridad del banco que lograron captar a la persona sospechosa.

Un misterio sin resolver que nos tuvo con la noticia aquí mismo (algo muy extraño porque acá no pasa nada) y que me permitió levantarme de la silla…creo que fue el único momento del día que pude salir a respirar.