
La falta de sueño me está matando. Puede ser el trabajo o la preocupación del último mes, pero siento que no descanso y me levanto más agotada que nunca.
No puede ser que estemos recién en abril y yo parezca un estropajo, sin ánimo. He buscado varias alternativas para invocar al tan ansiado sueño y después de muchas pruebas, di con el armonyl.
Obviamente no es una recomendación, pero es con lo único que he logrado buenos resultados. Dos en la noche y quedo lista para dormir. Aunque no soy una adicta, de repente me gusta probar diferentes cápsulas naturales como el propóleo, por ejemplo. Aunque el año pasado me pegué el “medio porrazo” con el meizitang… esa pastilla que decía no tener químicos y finalmente descubrimos que en sus ingredientes había sibutramina.
Hasta cuándo duraré “automedicada”, no lo sé. Tampoco creo que duré mucho porque creo que en un tiempo más vendrá el inminente colapso. Mejor necesito un descanso, pero tendré que aguantarme hasta el otro verano. ¡Cuek!

